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Reflexionemos sobre: Museo de Arte Moderno y Museo de Arte    Contemporáneo Imprimir E-Mail
escrito por Almarza Rísquez, Fernando   

Para unas definiciones de Museo de Arte Moderno y Museo de Arte Contemporáneo

Fernando Almarza Rísquez*

  • ¿Una definición actual sobre museos de arte moderno o contemporáneo sería diferente para realidades como la hispanoamericana?
  • ¿Definiría a las categorías moderno o contemporáneo del museo el modo como analiza y transmite la información sobre sus colecciones, y no solamente la aparición epocal y la categorización estilistica de éstas?

Tales interrogantes darían resultados amplios, complejos y permeables en sus delimitaciones. La museística actual da cuenta de prácticas de museos clásicos que incorporan obras de arte y enfoques contemporáneos al curar y museografiar sus colecciones. Los polémicos casos del Museo del Prado y el Museo del Louvre1 son sintomáticos, y la prensa internacional los recoge en estos días.

Sobre definiciones y alcances del Museo
La definición establecida sobre su función y alcances postula que "…son instituciones permanentes, sin finalidad lucrativa, al servicio de la sociedad y su desarrollo, abiertos al publico; que adquieren, conservan, investigan, comunican y exhiben, para fines de estudio, de educación y de deleite, testimonios materiales del hombre y su entorno" (ICOM, 1974)2.

Las problemáticas metodológicas museísticas piensan con análisis frescos, y entienden que el Museo y la sociedad actual son entes complejos. En ese pensar concurren reflexiones de disciplinas de conocimiento ya no encerradas en fronteras tradicionales, dando paso a la acción multi e interdisciplinar. Entender y ejercer la museística como un complejo ámbito de colección, archivo, regeneración, transmisión y estímulo para la participación e interpretación de conocimientos, según la naturaleza de sus colecciones, requiere niveles adicionales de operación, metodologías y explicación sobre el estado del conocimiento hoy, así como análisis disciplinares de las ciencias sociales, necesarios para entender al Museo como un ente social interactivo.

Una interpretación adicional con potencialidad y alcance mayor se relaciona con Jean-Yves Veillard, historiador del arte-museólogo y especialista en patrimonio francés y europeo tradicional y moderno, quien define al museo como “centro de interpretación y de reflexión sobre la sociedad contemporánea, función que no es una prolongación del papel que ha desempeñado respecto de las sociedades pasadas3. Lo relativo a interpretación y reflexión, abre dimensiones de acción, reubicándolo en reflexiones contemporáneas allende la división de naturaleza epocal-estilística de sus colecciones, o de cualquier nostalgia del pasado. Estas dimensiones nuevas no sustituyen otras ya establecidas, según nuestra hipótesis de trabajo.

Interpretación y reflexión, punta de lanza de prácticas museísticas hoy, implican revisión de análisis, alcances y narrativas. Y acá entra la problematización sobre tipologías y fronteras entre museo “moderno” y “contemporáneo”. Hoy se redimensionan e involucran en las reflexiones sobre el conocimiento, la educación, y el análisis en las ciencias naturales, físicas y socio-culturales, y sus consecuencias epistemológicas. De allí la necesaria incorporación del museo a la vasta red de posibilidades electrónicas y de computación, y la activación o refuerzo de ricos mecanismos de interacción entre propuesta del museo y respuesta potencial de sus usuarios, en sus contextos estéticos, sociológicos, comunicacionales; en fin, culturales y vivenciales.

La museística apunta al acercamiento con profesionales formalmente “no-museísticos”, y entre museos y sociedad, en alternativos términos. Esto último tenderá hacia la honesta y bien entendida apropiación social de la significación, identidad y trascendencia de sus patrimonios por parte de usuarios hoy más interactivos, ya no pasivos sino co-constructores del discurso propuesto por el museo, con los componentes cognitivos y sensibles involucrados. La interacción museo-discurso-público-museo, adelantada en algunos países, involucra recursos tecnológicos e informáticos y las facilidades de interacción y diálogo que permiten la web 2.0, y los recursos de red social como Facebook, Flickr, Twitter, los Blogs, y especialmente la web semántica4.

Las dimensiones epistemológicas, disciplinares y educativas son imprescindible en la acción y reflexión de los museos hoy, especialmente en la de artes, pues con y en ellas ellas su caracter y naturaleza trascienden cualquier delimitación epocal, estilística y disciplinar de los patrimonios museados; de allí nuestra propuesta de redimensionar definiciones museológicas.

Reflexionando sobre... Arte Moderno y Arte Contemporáneo
Las tradicionales definiciones de museo de arte moderno y contemporáneo pueden redimensionarse, pues han estado sujetas a las de sus colecciones. Bosquejemos brevemente circunstancias socio-históricas definitorias de periodizaciones artísticas y categorización museística, íntimamente ligadas con el estado y evolución epocal del conocimiento.

La acepción Modernidad remite al siglo XIV italiano, con la aparición de nuevas formas de producción y acumulación de riquezas naturales y cultural-artísticas, alternativas al único modo (feudal) de producción-tenencia de bienes, controlado por la realeza. Se asocia con el Renacimiento, florentino y luego romano, y la gradual aparición de la democracia moderna europea, cuasi-mundial para el siglo XX. Sus paradigmas respondían a la concepción positivista del mundo, resultante del nacimiento de la scientia moderna, sus métodos hipotético-deductivos y su comprobación empírico-sensorial. Su narrativa del mundo, su metodología, epistemología y ontología estaban marcadas por la postulación de leyes universales, de o hacia las cuales había que deducir o inferir toda argumentación y creación de conocimiento “legítimo”5.

La narrativa moderna era la del control de lo natural, del universo hostil domeñado por la diosa Razón, en una manera de conocer y pensar anclada en la separación cartesiana entre sujeto y objeto como condición de legitimación moderna, garante del progreso y la felicidad humana futura. Este pensamiento se categorizaba por dos áreas mega-disciplinares: ciencias y humanidades, siendo aquéllas el producto y regla de la comprobación empírica, matematizable y garante del estatuto “real” de las cosas, y las segundas, la resultante de la divagación especulativa del espíritu, ilegítima a la hora de capturar la real-verdad científica del mundo. Con posterioridad surgió otra área mega-disciplinar, las ciencias sociales, suerte de vástago de las humanidades, que agrupaba una sub-división de éstas.

Adelantamos que hoy se considera a las ciencias sociales como el espacio en el que operan las interacciones de las otras áreas mega-disciplinares; de allí su indispensabilidad en la reflexión de todo hacer que involucre la interacción humana, incluyendo artes y museos. La moderna apropiación de “lo real” exigía lógicas y dispositivos de representación visual y artística en correspondencia con los redescubrimientos y lenguajes científicos de entonces (geometría, matemáticas, anatomía, óptica, etc.). Curioso resulta el hecho de que, en la historia oficial, al arte renacentista no se le considere moderno... Excelente pretexto para estimular una rica reflexión.

La consciencia de la crisis de la modernidad y su narrativa apareció en los años setenta pasados, siendo incorporada en la reflexión filosófico-cultural de esa década y siguientes, dando lugar a una genéricamente denominada posmodernidad, no exenta de polémica y propuesta de terminologías alternativas (tardo, post), que no implican un “después” del proyecto moderno, sino un reacomodo de reflexiones y expectativas de sus saberes, y sus consecuencias epistemológicas y ontológicas. La discusión actual, que abarca todos los ámbitos del saber y naturaleza humana, se halla en efervescencia, aunque no exenta de frivolidades pasajeras.

La museística de los siglos XIX-XX requirió definiciones acordes con su época, consciente de que la producción de conocimientos y la práctica artística expresaban las narrativas de la modernidad, y sus actuales crisis o polémicas. Sin embargo, fue necesaria la definición tanto del arte moderno como del museo correspondiente, a la luz de los postulados de la modernidad.

La definición de Arte (y Museo de Arte) Moderno
La acepción de arte moderno considera la producción artística comenzada en 1906, y sus antecedentes pre-modernos. Se prolonga hasta 1945, con los consecuentes reacomodos de fuerzas geo-socio-políticas y migración poblacional y cultural. Los planteos modernos tuvieron consecuencias en la generación de una nueva racionalidad en las artes y sus estrategias de re-presentación de lo real, sobre todo en la abstracción geométrica y sus derivaciones, comenzadas aproximadamente en 1906 por el uso alternativo –o con la destrucción- de la perspectiva renacentista, legitimada desde los siglos XV-XVI en la enseñanza de sus academias.

Por lo tanto, el concepto posterior de Museo de Arte Moderno, como espacio expositivo y coleccionador, quedó delimitado al ámbito epocal-estilístico y sus correspondencias en la re-presentación del arte y sus códigos visuales. De modo que un museo y sus colecciones considerados “modernos” se basan en delimitaciones cronológicas que la definición de arte moderno –que no de Modernidad- postulaba. Dicho de otro modo, en el perfil de sus colecciones no cabe la incorporación de producción artística que salga del período genérico de 1906-1945, con necesarios solapamientos puntuales entre períodos previos o posteriores que anunciaban la aparición de las nuevas estrategias de re-presentación moderna en las artes. Resulta irónico que el museo de arte moderno como institución haya surgido muy posteriormente a la aparición de la modernidad como movimiento epocal-cultural... Otro elemento estimulante para una buena discusión.

La otra definición de Arte (y Museo de Arte) Contemporáneo
La acepción de arte contemporáneo considera aquella producción artística surgida luego del fin de la segunda guerra mundial en 1945, y los consiguientemente nuevos reacomodos de fuerzas –geo-socio-políticas. Un efecto, a la luz de muchos historiadores de arte, fue la migración del polo europeo de producción artística (París), hacia EEUU (New York), con sus consecuentes relaciones, referentes, mecenazgos y estrategias de resignificación de aquello “real”, y especialmente, de aquello considerado museo de arte contemporáneo.

En este período comienza, en la producción artística y cultural, el paso de la representación a la resignificación (y reinterpretación) en el arte, producto de nuevas teorías y sensibilidades en áreas como lingüística-semiótica, psicoanálisis post-freudiano, filosofía, ciencia social y la cultura mismas, y la incorporación de recursos técnicos alternativos a los “materiales nobles” decimonónicos y connaturales al arte moderno. Se dio paso a tecnologías de creación artística y a dispositivos museísticos, con alternativos sentidos de percepción de lo real, en proceso de ampliarse, y consecuentes lenguajes estéticos y curatoriales, resaltando su carácter reinterpretativo y epistemológico, que entiende esos lenguajes como forma de conocimiento6.

El discurso expositivo-curatorial hoy expresa el concurso de elementos disciplinares “formalmente no-museísticos” que entran en juego al reflexionar, vivenciar y declarar la producción artística actual. Esa reflexión no se delimita únicamente sobre parámetros epocales-estilísticos “modernos”, sino a partir de nuevos dispositivos y recursos de estimulación-interpretación y re-significación del arte y su interacción social.

La constitución disciplinar de la Museología, con definiciones, métodos y prácticas ha corporizado y transmitido las reflexiones del arte moderno. Pero la producción contemporánea del arte, y el concurso de esas disciplinas “formalmente no-museológicas” que entran en juego al resignificarlo, permean el hacer museológico. Este concurso de diferentes pero mutuamente reveladoras disciplinas aporta elementos impensados para la reflexión artística y cultural, arrojando luces novedosas sobre el arte moderno y del contemporáneo, y el del pasado. Una definición ampliada de arte moderno y arte contemporáneo, y sus correspondientes definiciones de museo, no puede escapar de consideraciones como las que asoma nuestro texto de arranque.

Avanzamos como premisa a discutir y desarrollar que, al proponer una actual definición de Museo de Arte Moderno y Museo de Arte Contemporáneo, lo que los hace modernos o contemporáneos es la lectura, análisis e interpretación que se hagan sobre sus estrategias de presentación, re-presentación y transmisión de los sentidos que portan, potencialmente re-significantes en múltiples posibilidades, incluso simultáneas. Para definir hoy los museos de Arte Moderno y Contemporáneo, con sus consecuencias epistemológicas, ontológicas, disciplinares, culturales, sociales y educacionales que conllevan, es necesaria una rica y estimulante discusión. Esa discusión ya está abierta, con toda su potencialidad y posterior avance y alcance. Reflexionemos sobre ella, pensando globalmente y actuando localmente, para enriquecer nuestra labor museística.

1El pasado 5 de febrero la prensa española informa que el Director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, encargó una escultura al estadounidense Richard Serra, para la colección permanente. La polémica que suscitó continúa, luego de presentar obras de artistas contemporáneos como Francis Bacon y Cy Towmly en exposiciones temporales que el Prado realiza. Se comenta que en los planes de Zugaza está el “apropiarse del discurso contemporáneo…” en “…solapamientos positivos”. Puede verse información en abc... Para el caso del Louvre, desde 2005 viene exponiendo arte contemporáneo (Contrepoint, 2005. El funeral de la Mona Lisa, 2009), en perspectivas, diálogos y “procesos de transformación conceptual” que integran arte antiguo y contemporáneo. Puede verse el economistaartfacts

2Las traducciones recogen lo esencial de esta definición. En su redacción original en inglés y francés, puede verse el sitio oficial del International Council Of Museums, ICOM, en http://icom.museum/definition.html. Para la evolución de esta definición, puede verse: http://icom.museum/hist_def_eng.html

3Citado por el Museo Marítimo de Ushuaia, en museomaritimo

4La web semántica constituye una rica mina de referencias y cruces de enormes bandos de información. Puede verse lo esencial de sus alcances en: http://web-semantica.org/. En el ámbito museístico, el Canadian Information Hertiage Network (CHIN) propone referencias interesantes. En su sitio web tienen el apartado The Semantic Web – from a ‘web of pages’ to a ‘web of data’. Véase, sólo en inglés y francés, en http://www.chin.gc.ca/English/index.html 

5La necesaria referencia a los análisis del tipo científico social para referir al entorno histórico-social-cultural en el que los saberes y el museo se legitiman e instituyen, la tomamos del sociólogo estadounidense Immanuel Wallertein, quien en su libro Abrir las ciencias sociales (Siglo XXI Editores, México 1996 1° ed) expone este panorama. Igualmente lo desarrolla en Las incertidumbres del saber (Gedisa, Barcelona 2006). De este autor hay rica información en la web. Por otra parte, el epistemólogo venezolano Miguel Martínez Miguélez presenta un panorama del carácter epistemológico del periodo, que se complementa con el de Wallerstein. De Martínez Miguélez puede verse su libro El paradigma emergente Hacia una nueva teoría de la racionalidad científica (Trillas, México 1997, 1° ed. y ss.). El libro referido tiene varios capítulos en la web; puede verse: http://prof.usb.ve/miguelm/paradigma.html. Hemos mencionado en nuestro texto la necesidad de convergencia, en el análisis museológico actual, de aportes disciplinares de áreas “formalmente no museísticas”.

6Un análisis de esto lo desarrollaron los españoles Jenaro Talens, José Romera C. y Antonio Tordera, en Elementos para una semiótica del texto artístico (Cátedra, Madrid 1983). Trato esto en mi ensayo “Arte como objeto de conocimiento; estética como semiótica; estética como conocimiento”, en teatroenlinea . Como aportes a definiciones sobre arte contemporáneo y al ejercicio y hacer del museo de arte contemporáneo, existen múltiples materiales y análisis que contribuyen y referencian el tema que nos ocupa. Durante la discusión que estas líneas esperan estimular saldrán a la luz.

*Autor-Editor. Marzo de 2009
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  • ¿Una definición actual sobre museos de arte moderno o contemporáneo sería diferente para realidades como la hispanoamericana?
  • ¿Definiría a las categorías moderno o contemporáneo del museo el modo como analiza y transmite la información sobre sus colecciones, y no solamente la aparición epocal y la categorización estilistica de éstas?
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    Clara  - Agreement   |94.45.49.xxx |2010-08-12 19:54:46
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    Fernando Almarza Rísquez  - Nota del Editor   |186.24.21.xxx |2009-12-29 01:15:35
    Acercándonos a una definición de Museo de Arte Moderno y Museo de Arte Contemporáneo. Reordenación de la colección del Museo Reina Sofía de Madrid.

    Queridos colegas:

    Desde el principio de esta Sección en marzo pasado (que ya para finales de diciembre 2009 arriba prácticamente a los 3.000 accesos de interesados en temas museológicos, para nuestro contento y ánimo de continuar con ella) hemos venido acumulando consideraciones para construir y proponer una definición actual, acaso alternativa, para lo que se entiende y ejerce como Museo de Arte Moderno y Museo de Arte Contemporáneo. Hemos comentado experiencias y aportes surgidos en latitudes europeas, españolas mayoritariamente, afirmando que hemos querido que tales referencias surgieran también de nuestras latitudes hispanoamericanas. Tenemos que, nuevamente, comentar otra acción del Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía de Madrid, capitaneada por su Director Manuel Borja-Villel, viejo conocido de nuestra Sección.

    Desde mediados de este año el museo presenta una reordenación de su colección (un millar de obras seleccionadas, incluidas algunas no antes expuestas) basada en una selección cronológica que abarca los pasados años 30, 60 y lo actual. El quid del enfoque radica en que lo cronológico de la muestra no es una limitación como tal, sino se levanta sobre una serie de conceptualizaciones dialógicas entre los productos y movimientos artísticos aparecidos en esos periodos, y las formas de arte que les han sido propias o por las cuales se expresaron fotografía: cine, literatura, danza. Esto implica unas herramientas específicas, como la que el propio Borja-Villel denomina "Relato de Mil y una Noches", que permitirán crear nuevas formas de ver al museo, generando con ello adicionales cartografías de lectura y significación, a modo de microrrelatos o navegaciones, que convivan como diferentes comunidades en una misma ciudad. Todo se genera a partir de esta nueva y más dinámica ordenación de la colección.

    Harto interesante resulta que en esta cartografía se prevé la incorporación -museográfica, de lectura curatorial y de significaciones- de una sala dedicada a Francisco de Goya, pues sus obras se consideran como un "origen de la modernidad", lo que permite superar cierta falaz división administrativa de la historia del arte. "Es fundamental, dice Borja-Villel, que estén Los desastres de la guerra de Goya [que pertenece a la colección del Prado] en relación a las últimas manifestaciones artísticas". El caso es que se lee "esta nueva manera de entender el arte [que] arranca a finales del siglo XIX (...) planteando los conflictos entre una modernidad dominante entendida como progreso y sus múltiples descontentos", continuando un enfoque de posguerra que se prolonga hasta los años 60, como un " 'canto de cisne de cierta modernidad' y que finalizan con una sala dedicada a Miró y Picasso".

    O sea, esta es una lectura problematizadora de nuevas formas de entender el arte del siglo XX, y del pase modernidad-contemporaneidad, o más bien una "redefinición de términos", mostrando las obras nuevas y/o de la actualidad, basadas en una lectura "conceptual" de esa "transición".

    Muy a propósito de nuestras búsquedas de definición nueva o alternativa que nos ocupan en nuestra Sección, pues criterios y conceptualizaciones como éstas resultan imprescindibles a la hora de construir y proponer las definiciones que tenemos en mente en nuestra Sección, proposiciones a las que ya nos vamos acercando.
    Fernando Almarza Rísquez  - Nota del Editor   |186.24.16.xxx |2009-11-07 23:52:23
    Un ejemplo de contemporización de lo moderno.
    Ashmolean Museum, Oxford

    En nuestra hipótesis de arranque para el tema que nos ocupa aun, postulamos que la diferencia entre museos moderno (o su modernización) y contemporáneo (o su contemporanización) no se definiría solamente por la epocalidad y estilización de las producciones artístico-culturales de sus colecciones, sino por el tipo de análisis que realicen e interpreten y su exposición bajo específicas narrativas curatoriales.

    Creo pertinente comentar, como modelo de interpretación y referencia insoslayable, estimulante y curiosa, la experiencia que desarrolla el Ashmolean Museum, adscrito a la Universidad de Oxford en Inglaterra. Este venerable museo es considerado el más antiguo museo público del mundo. Pero un cambio en su arquitectura, museografía y guión museológico, hoy lo autoproclama como “el más nuevo”. Nos basamos en una reseña escrita por Robin Blake, “Ashmolean Museum, Oxford”, aparecida el pasado 5 de noviembre en la edición digital del Financial Times, FT.com [con mi propia traducción al español]. Puede constatarse la fuente en: http://www.ft.com/cms/s/2/9306f8aa-ca31-11de-a3a3-00144feabdc0.html o directamente en www.ashmolean.org. El rediseño de un 50% de las áreas del museo, y la construcción de un gran edificio anexo, que lo incrementó de 4.600 a 10.000 m2, implicó reconsiderar el dispositivo museográfico, adicionar niveles y una nueva iluminación por ventanales y techumbres.

    Las colecciones del museo se fueron formando desde los tiempos de los Estuardo (Stuart), gracias a los viajes y negocios de los Tradescants, destacados jardineros y coleccionistas de curiosidades. Esta acción generó el original perfil de visión renacentista expansiva de pretensión y totalizante del museo, siguiendo intereses que les asimilan a los florentinos Medici y al propio Rubens en Amberes. Este patrimonio fue legado posteriormente a Elías Ashmole, anticuario allegado de los Tradescant. Ashmole lo cedió a la Universidad de Oxford a condición de que ésta construyera la sede que hoy ocupa. La colección, dispuesta al mejor estilo de los Gabinetes de curiosidades, incluye exóticas artesanías y objetos naturales, estatuaria helénica, artefactos tribales y persas, monedas y medallas, antes dispuestos atiborradamente junto con huesos, fósiles, conchas, gemas, insectos y pieles animales, y también una exquisita colección de pinturas europeas, junto con objetos asirios y egipcios, entre otros.

    Blake apunta en su reseña que el catálogo de las colecciones del Ashmolean Museum, realizado en 1856, hablaba de objetos hechos por el hombre que fueron clasificados dentro de categorías como “Utensilios. Herramientas domésticas. Instrumentos bélicos utilizados por varias naciones, curiosidades de arte”, y agrega más adelante que “así, el nuevo Ashmolean ha optado por una estrategia híbrida, con diversos modos de mostrar específicas visiones y significaciones culturales o históricas, en compensación a las ‘salas de orientación’, esto es, para mostrar en cambio un trabajo de cruce cultural”.

    Es importante señalar que los criterios de adquisición y muestra responden al modo panorámico, generalizante, propio de la visión renacentista de entender el mundo en expansión; es decir, el modo propio de la modernidad. En este sentido, y en consonancia con nuestra hipótesis de arranque, podemos considerar el enfoque y discurso curatorial de este museo como propio de la modernidad epocal, aquella visión y proyecto de mundo constituidos ya para el siglo XVI.

    Lo que nos concierne directamente es que tras esta remodelación de su infraestructura se ha remodelado también la lectura de sus colecciones expuestas, bajo un criterio distinto a aquel moderno-renacentista que había desplegado por tanto tiempo. De las muestras abigarradas, cónsonas con el Gabinete de curiosidades, ahora se despliega este patrimonio bajo la lectura de “Cruce de culturas, cruce de temporalidades” (“Crossing cultures, crossing time”). Copio y traduzco sucintamente el sustento criterial y conceptual del Ashmolean respecto de este nuevo análisis y despliegue expositivo de sus colecciones: “Cruce de culturas, cruce de temporalidades” es el móvil adoptado para apuntalar [esta] museología. Significa en teoría el fin de los ambientes [o envolvencias] cronológicos y específicamente culturales en los cuales habíamos previamente dispuesto [las colecciones], a favor de una tipología de objetos –agrupándoles de acuerdo con su uso o su significado. [Así,] las cerámicas persas pueden ser mostradas con la mayólica italiana; la joyería anglosajona con los adornos personales de los antiguos asirios, de modo que las culturas queden conectadas, más que separadas, y el mundo sea visto como una totalidad.”

    Es decir, el enfoque curatorial ahora se construye por las significaciones que se detonan al leer los objetos coleccionados y sus entornos culturales (o mapas de significaciones) y ya no por la, digamos, mera utilidad práctica que esos objetos tienen. Hay otra y adicional reflexión e interpretación de este patrimonio. Otra dimensión de hacer museístico basada en reflexiones contemporáneas, y una revisión de los análisis, alcances y narrativas, que cuando menos aspiran a otras consecuencias educativas, epistemológicas, estéticas y comunicacionales, de identidades y hasta de una mayor sensibilidad. Esto es lo que nos conecta con nuestra discusión actual.
    En esta gestión percibimos que se mantiene una (re)presentación de los ítems expuestos, pero también una (re)significación de los mismos. Recordemos nuestra hipótesis: “Avanzamos como premisa a discutir y desarrollar que, al proponer una actual definición de Museo de Arte Moderno y Museo de Arte Contemporáneo, lo que los hace modernos o contemporáneos es la lectura, análisis e interpretación que se hagan sobre sus estrategias de presentación, re-presentación y transmisión de los sentidos que portan, potencialmente re-significantes en múltiples posibilidades, incluso simultáneas. Para definir hoy los museos de Arte Moderno y Contemporáneo, con sus consecuencias epistemológicas, ontológicas, disciplinares, culturales, sociales y educacionales que conllevan, es necesaria una rica y estimulante discusión.

    Esa discusión ya está abierta, con toda su potencialidad y posterior avance y alcance. Reflexionemos sobre ella, pensando globalmente y actuando localmente, para enriquecer nuestra labor museística”.

    Como para avivar la rica llama. Deseo con esto agregar un aporte adicional y estimulante para nuestra discusión, y la participación de todos es tan necesaria como bienvenida. La idea es que esto se viene pensando glocalmente, es decir, tomando necesarias ¿y únicas hasta ahora? referencias de hacer novedoso de otras latitudes, aspirando a desarrollarlas y enriquecerlas en las realidades museísticas latinoamericanas de hoy.


    Fernando Almarza  - De re-interpretación y conocimiento y disneyzación   |SAdministrator |2009-10-31 02:19:44
    Nota del Editor
    30 de octubre de 2009
    De re-interpretación y conocimiento y disneyzación

    En el enfoque de esta primera discusión sobre la búsqueda de una actualizada y más compleja definición de Museo de Arte Moderno y de Museo de Arte Contemporáneo, y a partir del texto de arranque propuesto para la discusión desde el pasado marzo, hemos ido incluyendo comentarios diversos que amplían la problemática planteada: los enfoques, interpretaciones y gestiones de algunos directores de museos, españoles en su mayoría. Estos gerentes han presentado insoslayables puntos de vista que convergen en nuestra discusión, pues dirigen y operan esos museos en acciones que nos abren perspectivas y facetas adicionales.

    Una de las facetas que se nos abre en esta discusión es la relativa a las gestiones que el museo despliega con el fin de atraer más público cautivo, y dentro de ésta, lo relativo al uso o re-uso que le dan a sus colecciones. En el diario español El País de Madrid, versión digital del 28 de octubre pasado, el reportaje “El museo tira de fondo de armario”, de la periodista Ángeles García, recoge opiniones de directores de varios museos europeos (Reina Sofía y Prado, de Madrid, Tate y National Gallery, de Londres. Comentábamos en la hipótesis de nuestro texto de arranque que es en el modo de leer e interpretar las colecciones de los museos donde radica su modernidad o contemporaneidad. Pero en la modernización o contemporanización del museo hoy parecen incluirse elementos adicionales a los de la discusión entre lenguajes de re-presentación y de re-significación, que dan paso a otras herramientas criteriales sobre ese uso o explotación de las colecciones. Esa dicotomía se nos abre ahora, adicionalmente, hacia el uso o disposición que de sus colecciones hagan estos museos, hacia ”recurrir al fondo de armario” y/o “rentabilizar las propias colecciones de cada museo”, sea con estrategias de marketing, franquicias, publicidad espectacularizante, rentabilización y metropolización de las ciudades sede originales de los museos involucrados.

    Notemos que en nuestros anteriores comentarios y citas de directores de museos sobre el enfoque que nos ocupa, hemos mencionado a Miguel Zugaza (Prado) y Manuel Borja-Villel (Reina Sofía). Hoy les citamos de nuevo, con más amplia perspectiva, tomada de sus gestiones actuales. Es así como Zugaza plantea que “el plato fuerte de un museo debe ser su propia colección y las actividades temporales, apoyarse en lo que constituye la base del centro", y lo dice en función de muestra del artista barroco J. B. Maíno, perteneciente a esa colección. A propósito de esto, el director sostiene que “El Prado es un fondo inagotable”.

    En una onda similar, museos como el Albertina, de Viena actualmente remueven sus armarios y cuantiosas colecciones de importantes estampas que van desde el Renacimiento hasta el siglo XIX. No obstante, el también español Vicente Todolí, director de la Tate Modern de Londres, opina un tanto en contrario, al afirmar que “el recurso al ‘fondo de armario’ sólo sirve para los museos de arte antiguo… [, pues] es ‘el mismo caramelo con otro envoltorio, o vestir la misma colección de otra manera’. [En su opinión] ‘hay fórmulas que ya no se pueden repetir más: 'la nieve en el impresionismo' o 'el sol en el impresionismo', como hace el Museo de Orsay’… Hay que buscar conceptos nuevos y muy atractivos’ [como el que presentará en la próxima primavera:] Gaugin fabulador”. Lo anterior, sin embargo, no le impide apostar por la captación de públicos que asistan y consuman, aunque se muestra contrario a la forma franquicia de los museos, por considerarla “imperialismo cultural”.

    Por su parte, Manuel Borja-Villel, del Museo Reina Sofía, opinando en contrario acerca de la comercialización por medio de las repetitivas formas de las franquicias y la espectacularización del museo como “marca” (disneyzación, le denomina), apuesta por el “conocimiento de territorios desconocidos”. Las siguientes palabras de Borja-Villel, que tomamos de la referida entrevista de Ángeles García, nos resultan en extremo interesantes y pertinentes: “Es necesario volver a aquello que es esencial en todo museo: a la investigación y a la educación, a que el público se convierta en agente activo, haga suyos y transforme los relatos del museo para que éstos dejen de ser miméticos del mercado y las modas. Es imprescindible que se generen otros modos de colaboración y relación basados en el trabajo en red y no en las franquicias". [negritas nuestras]. Es evidente que esta posición se aparta totalmente de las estrategias tipo franquicia, como la que desarrolla para 2012 el Museo del Louvre en los Emiratos Árabes.

    Entonces, lo que respecto de nuestra discusión nos interesa es que estas consideraciones que acá incorporamos, y que se asomaban en nuestras anteriores Notas del Editor, se abren grandemente y amplían la discusión e hipótesis de arranque que propusimos al principio: además de las problemáticas de la re-significación (que trascienden los meramente epocal-estilístico) están las variadas estrategias de promoción, pero también las imprescindibles búsquedas y re-generaciones de conocimiento participativo que vinculen a los museos con sus destinatarios. Más allá de lo epocal-estilístico, agregamos.

    Hay cada vez más elementos para considerar en nuestra búsqueda de definición sobre lo que hace Moderno o Contemporáneo a un museo, más allá de su denominación como uno u otro.
    ______________________
    Fernando Almarza  - El "Proyecto Potosí": España y Latinoamérica   |SAdministrator |2009-08-28 20:34:56
    Nota del Editor
    Queridos colegas de la museística hispanoamericana:

    Seguimos encontrando elementos y manifestaciones que entroncan de con lo que venimos planteando en nuestra Sección, sobre nuestra primera discusión acerca de lo moderno y lo contemporáneo en el intento re-definitorio de la museística hoy. Comenté en notas anteriores que ha sido preciso hacer referencias a desarrollos que están produciéndose en España, con no mucha implicación para latinoamérica. Ahora, Manuel Borja-Villel, desde el Museo Nacional de Arte Reina Sofía (MNARS) de Madrid incorpora en sus insoslayables proyectos a buena parte de Latinoamérica.

    Se trata de repensar el concepto de modernidad, a partir esta vez de la pintura barroca colonial hispanoamericana de los siglos XVI y XVI, con el “Proyecto Potosí”.

    El diario español on-line ADN.es revisado el sábado 8 de agosto en nota de Soledad Álvarez, comenta: “El director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, habló con Efe en La Paz de este proyecto que le ha llevado a visitar Bolivia esta semana pasada para concretar con autoridades y comunidades del país los detalles de la que promete ser una de las exposiciones más importantes del año 2010, según su promotor. Producida por el museo madrileño y la Casa de las Culturas de Berlín, ‘Principio Potosí’ se exhibirá en el Museo Reina Sofía en mayo del año que viene, en septiembre irá a Alemania y la previsión es que se presente en Bolivia a principios del 2011. Será una muestra que ocupará unos 2.000 metros de superficie para albergar una selección de 20 obras del barroco colonial, algunas de gran tamaño, procedentes de diversos puntos de Bolivia como su Museo Nacional de Arte, la Casa de la Moneda de Potosí o iglesias altiplánicas como las de Jesús de Machaca o Caquiaviri.”

    Lo peculiar de este proyecto, y que toca directamente nuestra Sección, es que el “ ‘Principio Potosí" pretende ser mucho más que una muestra ‘narrada historiográficamente según los métodos occidentales’, dijo Borja-Villel y por eso estas joyas del barroco colonial americano serán ‘respondidas’ por 20 artistas contemporáneos internacionales de Shangai (China), San Petersburgo (Rusia), Holanda, Alemania, España, Argentina y Bolivia… Es un proyecto que quiere repensar cómo hemos escrito la historia del arte, qué entendemos por modernidad y por identidad", explica el director del Museo Reina Sofía… El reto de ‘Principio Potosí’ es cuestionar muchos conceptos, entre ellos el de modernidad cultural, que la perspectiva occidental situó a finales del siglo XIX y que este proyecto propone colocar en las expresiones artísticas que surgieron en América en los siglos XVI y XVII. Fue en esa época, recuerda Borja-Villel, cuando empieza la era moderna desde el punto de vista político y económico, cuando Potosí y sus ricas minas de plata se convirtieron en un símbolo de la acumulación económica en que se basa el capitalismo.”

    Noten, queridos colegas, que Borja-Villel enfatiza la necesidad de suscitar nuevos debates sobre la historia del arte, y trascender lugares de enfoque privilegiado, para dar lugar a la multiplicidad de centros en constante relación local-global, re-conceptualizando nociones como patrimonio artístico, artista o autoría, trascendiendo europeísmos.

    Acá Borja-Villel subraya la necesidad de superar el “discurso hegemónico y establecido” en el que ha devenido la historia del arte; de allí que dé lugar a una visión de la historia pasada, el barroco en este caso, desde una perspectiva contemporánea como la desarrollada ahora por el MNARS bajo su dirección.

    A esto es a lo que hemos venido refiriéndonos en nuestro artículo-hipótesis de arranque: la pertinencia de postular el carácter moderno o contemporáneo del museo y su labor, más por los enfoques y relecturas que realiza sobre los patrimonios artísticos que por la aparición-producción epocal de éstos. “Y los que nos dedicamos a la cultura y los artistas nos tenemos que cuestionar el mundo en que vivimos”, dice Borja-Villel. Más claro no puede ser el Director, especialmente en la consideración que proyecta sobre hispanoamérica, cuando apunta que el MNARS “puede convertirse en el museo que ‘sirva de puente’ hacia el Mediterráneo y Latinoamérica para llegar a ‘ese otro modo de entender el arte y la cultura interpelada’ ”.

    Puede entrarse en el vínculo
    http://www.adn.es/cultura/20090801/NWS-0425-Principio-Potosi-Reina-Sofia-proyecto.html


    Fernando Almarza Rísquez
    Editor
    Nota del Editor  - El museo "archipiélago" de Borja-Villel y latino   |190.73.246.xxx |2009-06-21 18:13:01
    Queridos colegas de la museística hispanoamericana:

    Resulta imprescindible atender al interesante enfoque que desarrolla Manuel Borja-Villel desde la Dirección del Museo Reina Sofía de Madrid. Su visión del trabajo inter-museístico en red, no privilegia a un centro sino incluye las periferias, en una relación horizontal, en un trabajo transversal con centros de escalas distintas, cuyos cambios suponen también un cambio de lenguaje, de noción de espacio público, a partir de relaciones y diálogos.

    Es necesario y pertinente remarcar lo que Borja-Villel sostiene respecto de las lecturas museográficas, pues "Más que exhibir una colección lineal, en la que el espectador está obligado a entender una historia y si no la entiende se le hacen visitas guiadas, proponemos un gran archivo con multiplicidad de narraciones. Los museos no son elementos cerrados, preferimos pensar en el mundo no como un gran continente, sino como un gran archipiélago, donde cada isla tiene su identidad que se la da la relación con las otras."

    Hemos comentado en éste, nuestro sitio de reflexión ILAM, que esa multiplicidad potencial de historias, de modos de contar las exposiciones y las colecciones permanentes mismas, es un elemento importante que contribuye a re-leer, a re-contar y re-definir los perfiles de re-interpretación y re-conceptualización de las necesarias y alternativas definiciones sobre museísticas de arte "moderno" y "contemporáneo".

    Un filón que puede resultar enriquecedor en las relaciones "multi-museísticas" planetarias actuales se abre con la incorporación de trabajo con museos latinoamericanos, lo que nos concierne directamente. Citemos a Borja-Villel cuando afirma que "Estamos creando una federación de museos e instituciones donde se comparten documentos sobre los cuadros desde la web. Ya tenemos relación con la Universidad de Buenos Aires, Chile, Colombia y la pinacoteca de Sao Paulo. Lo llamamos Conceptualismos del sur, explicamos nuestra idea de la obra y cada país explica la suya. Se crea así un relato más complejo y democrático. En épocas de crisis un pequeño desplazamiento es capaz de generar una gran fisura. Es una alternativa real, no una utopía."

    Insistimos desde nuestra Sección Reflexionemos sobre y nuestro tema actual, la pertinencia de considerar estos enfoques a la hora de contribuir con las definiciones que nos llaman la atención.

    Puede entrarse en la entrevista realizada a Borja-Villel, titulada "Un museo es un gran archipiélago", aparecida en el diario on-line español Malagahoy.es, en el vínculo
    http://www.malagahoy.es/article/ocio/453175/quotun/museo/es/gran/archipielagoquot.html

    Contamos con vuestras reflexiones, queridos colegas museistas hispanoamericanos. Reciban mi cordial saludo.

    Fernando Almarza Rísquez
    Editor
    Fernando Almarza Rísquez  - La reflexión continúa II   |190.199.66.xxx |2009-05-24 16:07:37
    Nota del Editor

    Queridos colegas de la museística hispanoamericana:

    Resulta pertinente incorporar y comentar acá las últimas consideraciones que hizo Manuel Borja Villel, Director del Museo Reina Sofía de Madrid, respecto de la situación crítica de los museos. Tal situación crítica no refiere únicamente a la producida por la crisis económica, pues entronca asuntos propios de la concepción y ejercicio de el museo hoy. En la entrevista titulada Manuel Borja Villel: "Los museos atraviesan una crisis profunda", el Director comenta:

    “Los museos atraviesan una crisis profunda y ello implica la ‘obligación moral y ética de buscar otro modelo de museo, otro modelo de coleccionar, de contar historias, de educación, de pedagogía’ y esa es la propuesta que se está haciendo desde el Museo Reina Sofía, según su director.” (...). Continúa Borja Villel diciendo que “En esta crisis sistémica, la cultura tiene una obligación ética de crear modelos, no modelos normativos sino de conocer mejor las épocas en las que hemos vivido, en opinión del director del Reina Sofía para quien la crisis en los museos es doble. Por un lado, afecta a los museos que presentan una historia única y lineal, ‘que ya nadie’ se cree y que guardan tesoros que en la actualidad se les están reclamando”. Los museos tienen que ser, según el director del Reina Sofía, un lugar de conocimiento, de fuerza poética, lo que no quiere decir que se puedan buscar otro tipo de recursos, ‘pero hay que tener mucho cuidado de no caer en la trampa de que se conviertan en un lugar de banalización’".

    Entren en el periódico digital español ADN.es de hoy 24 de mayo de 2009, o haciendo clic en:
    http://www.adn.es/local/madrid/20090524/NWS-0402-Manuel-Borja-atraviesan-profunda-museos.html

    Podemos considerar que propuestas e hipótesis como las que planteamos en nuestra Sección contribuyen, al menos modestamente, a esa necesidad de re-pensar los museos de hoy desde muchas perspectivas, especialmente la epocal-estilística. Mi saludo cordial para todos nuestros colegas.

    Fernando Almarza Rísquez




    Fernando  - Nota del Editor   |190.199.67.xxx |2009-05-02 04:40:26
    La reflexión continúa

    Queridos colegas:

    La rica discusión como la que hemos planteado en nuestra Sección se sigue nutriendo de opiniones autorizadas, aunque aun europeas. He sugerido o solicitado a algunos profesionales de la museística hispanoamericana que nos hagan llegar sus reflexiones o artículos sobre el tema, pues nuestra Sección se enriquecería aun más.

    No obstante, agrego al final el vínculo para entrar a la entrevista realizada por la publicación española on-line Hoyesarte.com a Michel Laclotte, Director del Louvre entre 1987 a 1995. En el marco de la Cátedra del Museo del Prado, Laclotte disertó sobre los actuales acercamientos y lecturas vinculantes de alguna manera entre el arte del pasado y el contemporáneo, y por supuesto la gestión, implicaciones y enfoques curatoriales y museográficos de los museos, más allá de las denominaciones o justificaciones epocales o estilísticas con las que estén "bautizados" institucionalmente. De hecho, Laclotte considera "un acierto total que se incluya al arte contemporáneo en El Prado". Laclotte comenta además el fenómeno similar que se está dando en el Centro Pompidou de París.

    No en balde la discusión presente en nuestra Sección obligatoriamente refiere a esos ejemplos, como punto de arranque y propuesta de hipótesis.

    Nuestros colegas museistas tienen mucho que decir para enriquecernos entre todos, y en nuestras latitudes hispanas.

    http://hoyesarte.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1855:qlos-artistas-de-h oy-se-nutren-del-pasadoq&catid=32:entrevistas&Itemid=47
    Nuevos retos en la museología   |190.199.67.xxx |2009-04-19 03:30:00
    Queridos colegas:

    Transcribo un texto puntual que amablemente nos envía la Profa. Anna Gradowska, desde la Columbia Británica, Canadá. Ella puntualiza en un Papel para discusión una visión precisa y de arranque, que reflexiona sobre el carácter de las artes hoy, sus pecualiares derivas de significados y de interpretación, y la consecuente gestión de la institución museística para adecuarse a ello en sus prácticas expositivas en los nuevos lenguajes del arte actual. La Profa. Gradowska vivió largos años en Venezuela, donde fue una destacada profesora en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela, en la Cátedra de Principios Críticos del Arte, y con una larga trayectoria como curadora, investigadora, ensayista y comisaria de exposiciones, nacional e internacionalmente, en el Museo de Bellas Artes de Caracas. Gradowska dejó en Venezuela una importante lista de discípulos y amigos, entre los que me honra estar. A continuación el referido texto.

    Papel para la discusión
    Nuevos retos en la museología contemporánea
    Anna Gradowska. BC, Canada

    El arte moderno expresa la fe en el genio del artista y ofrece su obra para el disfrute emocional y estético del espectador. Representa una postura vanguardista, característica de la estética de la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, el arte contemporáneo nacido en la época postvanguardista, y a la vez postestructuralista, representa puntos de vista muy diferentes.

    A finales de los años setenta, cuando la crisis de las vanguardias parecía ya un hecho confirmado, se hizo indispensable relacionar las artes visuales con la literatura, la filosofía, la sociología de la cultura y la crítica, pues para la generación postmoderna sus nexos resultaron evidentes. Este cambio sucedió como consecuencia de las acaloradas discusiones entre algunos importantes pensadores contemporáneos, como Lyotard, Habermas, Jameson, Kuspit y otras luminarias en el campo humanístico internacional.

    Hoy en día los visitantes de los museos no deberían limitarse al disfrute estético que les pudiera ofrecer una obra de arte, pues ya entendemos que además de éstas, cada expresión artística representa una huella de vivencias que en su tiempo formaron parte del complejo sistema de la cultura circundante. Aquellas vivencias merecen ser deconstruidas y repensadas para llegar hoy a su comprensión más profunda.

    Esta observación se refiere igualmente a las exposiciones del arte contemporáneo como a las grandes obras de la Historia del Arte, vista actualmente con nuevos ojos. Así fue como el curador de la exposición “Waffen Werfen Schatten” realizada en 2006 en el Museo Nacional Suizo, optó por la disposición de doce mil armas medievales en un conjunto circular, apuntando todas a un centro destinado al visitante. De esta manera logró causarle la emoción demoledora al visitante de sentirse inesperadamente como la víctima y victimario.

    En 2008 el Museo Guggenheim de Bilbao confrontó, divididas por tema, obras de Picasso con las correspondientes pinturas de Goya, Velázquez, Rembrandt y otros grandes artistas del pasado, lo que permitió sacar las inesperadas conclusiones al respecto. El mismo año, en la Sala Museística de Cajasur de Cordoba se realizó la exposicion instalación “USA Today”, la cual exploraba las obras gráficas, pintura, vídeo, literatura y música referente al surf, al graffiti, al punk, al hip-hop y al skate, incluyendo a la muestra algunos proyectos de diseño industrial.

    Varios artistas contemporáneos abordan también las contradicciones de su época, quieren poner al desnudo la verdad política y social que consideran inconveniente.

    La Nueva Museología
    La nueva museología intenta el diálogo con las obras, abriendo contactos con los espectadores activos que convierten el museo en el centro de discusión, expresando juicios contradictorios. En relación con esta tarea se hizo necesario un atractivo y didactico aprendizaje transformativo del espectador, el cual exige una cuidadosa coordinación entre el curador o educador que prepare la muestra y el visitante que la debería creativamente disfrutar. El éxito pedagógico depende principalmente de la claridad de la introducción informativa, que debe ofrecer datos suficientes para que el lector agarre el hilo conceptual para seguir adelante por su propio camino interpretativo. Por esta razón, tienen gran importancia los catálogos analíticos que servirán como guías introductorias para los espectadores, y paralelamente documentarán para el futuro el trabajo museístico de la institución.

    Obviamente, nunca podríamos conocer todo el sentido oculto de una obra de arte. Lo expresó muy bien Adorno al decir que las obras de arte nos ofrecen algunos significados, pero a la vez ocultan otros, y por esto quedan siempre como jeroglíficos imposibles de descifrarlos completamente. Y así debe ser, porque la pluralidad de lecturas nos enriquece, abriendo con distancia de tiempo diversos caminos de interpretación libre, que toman mayor importancia en un conmesurable y globalizante mundo contemporáneo.
    Prof. Simón Noriega, Venezuela  - Prof. SImón Noriega comenta desde Venezuela   |190.199.67.xxx |2009-04-05 04:16:55
    snoriega40@cantv.net>
    19 de marzo de 2009 16:34

    INFINITAMENTE AGRADECIDO POR LA INFORMACIÓN DE PROGRAMA TAN SEDUCTOR Y SIGNIFICATIVO, SOBRE TODO EN ESTOS DÍAS, DONDE LOS MUSEOS SE LLENAN DE TURISTAS Y NO SABEMOS REALMENTE SI VAN ALLÍ PORQUE LES GUSTA MIRAR OBRAS DE ARTE O PORQUE SE TRATA DE LLENAR PARTE DE UN PAQUETE TURÍSTICO.
    INTERESANTÍSIMO EL TEMA DE MUSEO DE ARTE MODERNO VERSUS MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO. HAY MUCHA TELA QUE CORTAR SOBRE EL TEMA.
    CON MIS SALUDOS MUY CORDIALES,
    SIMÓN NORIEGA
    Fernando Almarza Rísquez  - Nota del Editor. Polémica clásico-moderna   |190.199.67.xxx |2009-03-29 15:15:12
    Queridos colegas,

    Hay un interesante artículo aparecido hoy sábado 28 de marzo en el diario El País de Madrid, titulado Demasiado arte demasiado banal. Recoge declaraciones de directores de museos espa;oles e ingleses, a partir de aspectos afirmados por Philipe de Montebello en su conferencia inaugural de la Cátedra del Museo del Prado.

    Cliquen o copien y entren en el vínculo
    http://www.elpais.com/articulo/cultura/Demasiado/arte/demasiado/banal/
    elpepicul/20090329elpepicul_ 1/Tes
    ,

    pues aporta elementos interesantes y hasta motivadores, especialmente para pensar nuestras propias realidades museísticas hispanoamericanas, ámbito en el cual se debe reflexionar.

    Un saludo cordial para todos.

    Fernando Almarza Rísquez
    Editor/Administrador
    Fernando Almarza Rísquez  - Nota del Editor/Administrador   |190.199.68.xxx |2009-03-22 01:51:25
    Sección Reflexionemos Sobre...

    Queridos colegas

    El tema que nos ocupa en esta primera discusión de arranque da para mucho de qué hablar y pensar. A los comentarios que ya han colocado en nuestro sitio los colegas agrego lo que he venido leyendo en la prensa. Entiendo que son experiencias específicamente españolas, pero nos pueden arrojar luz para nuestras consideraciones y nuestras latitudes.

    Primeramente, los planteamientos de Philippe de Montebello, Director Emérito del Met de Nueva York, en su conferencia inaugural de la Cátedra del Museo del Prado http://www.museodelprado.es/pagina-principal/investigacion/catedra/, agregan elementos para la discusión, adicionales a las primeras consideraciones sobre las bases epocales y estilísticas del arte moderno o contemporáneo.

    De Montebello comenta la necesidad de reinventar al museo, ya sea el propio MET de NY como los de su tipo, modelo o perfil, especialmente a la hora de, digamos, modernizar sus puestas en escena y estrategias de exposición, aunque reconociendo las diferencias de sus perfiles de colección, sus visiones ya sean panorámicas, enciclopédicas, universales o nacionales.

    Reconoce De Montebello una necesidad de actualizar las estrategias museísticas, al incorporar recursos tecnológicos digitales o de red, como la internet, y cierta visión, que yo personalmente (FAR) creo que muy propia de enfoques de latitudes anglosajonas, de perfilar los museos con cierto caracter de centro comercial, en una estrategia de atraer públicos por medio de la brillantez luminosa y la variedad visualizable.

    Tal vez la disposición a utilizar este tipo de recursos y enfoques por parte de algunos museos existentes, independientemente de su perfil de colecciones, podría ser considerada como un intento de hacer modernas o contemporáneas dichas estrategias museísticas. Si así fuera, el MET de NY, y acaso el Louvre y otros, incluso en nuestras latitudes hispanoamericanas, se terminen convirtiendo en museos modernos, o más bien contemporáneos.

    Más abajo comento otra noticia también española respecto de ciertos enfoques e intentos d redefinición de la modernidad museística.

    El Reina Sofía redefine los inicios de la modernidad
    Noten, queridos colegas, que estos nuevos entrecruzamientos de lecturas sobre lo clásico y lo moderno revelan enfoques antes impensables, por ello se pueden cruzar, digamos, los decimonónicos y no menos magistrales grabados goyescos, de la colección del Museo del Prado, con las salas del Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía en Madrid.
    http://www.publico.es/culturas/210930/reina/sofia/redefine/inicios/modernidad

    Manuel Borja-Villel, director de la institución, dice que es interesante el enfoque y justificación criterial para ejecutar este reacomodo, que implica además redefenir y reubicar el periodo o cierre de fechas entre lo considerado clásico, decomonónico, y moderno. La cita es elocuente. Y más adelante se agrega que El director se mostró ambicioso con respecto al objetivo de la reforma de la colección del Reina Sofía, que "replanteará la Historia de la modernidad de este país" aunque se mostró cauto a la hora de valorar la inclusión temporal de Goya.

    En todo caso, de esto se desprende que la línea temporal de separación entre lo clásico y lo moderno se correrá un poco. O tal vez lo que se corra sea más bien la definición metodológicca y los enfoques y criterios para leer, para analizar, a las artes de estos periodos.

    Más elementos para nuestra discusión de arranque, queridos colegas museístas. Son uds. quienes tienen mucho que aportar en nuestro espacio. Quedamos todos de vuestros importantes apoprtes y referencias, especialmente las que analicen nuestras latitudes hispanoamericanas. Reciban mi cordial saludo de siempre.

    Fernando Almarza Rísquez
    Raquel Pontet  - diferente según realidades   |190.132.253.xxx |2009-03-18 03:24:09
    Felicitaciones por este espacio. No se de cuántos caracteres dispongo por lo que daré opiniones breves. En mi concepto una definición actual de amdos pasa por las diferentes realidades hipanoamericanas. Por lo tanto, no sería muy definitorio el marco cronológico, sino las vivencias y la información a la que se accede en cada país. Diría que en Uruguay el arte contemporáneo queda consolidado a partir de los ´70, entendiendo por tal aquel período de producción donde ya no están presentes las certezas que caracterizaron la primera mitad del siglo XX. Es decir, aquellos "ismos" claros y diferenciables que nos permitían poner nombre con seguridad al conjunto de obras de un artista. En consecuencia estaríamos ante el predominio de la individualidad, la diferenciación de abordajes, de análisis y de información referentes a la obra de estos últimos años. En definitiva, retomando la idea antes señalada, en el arte actual sería definitorio tanto para el observador como para el curador de una muestra, ver que se trata de un periodo caracterizado por la falta de certezas. NO lo marco como factor negativo, sino como caracterizador de la realidad "líquida" del hoy, que pasa fugaz y con fechas de vencimiento.
    Fernando Almarza Risquez/Admin  - Interesante, Raquel   |190.199.68.xxx |2009-03-20 03:43:33
    Hola Raquel

    Muchas gracias por agregar tu opinión, que de hecho es la primera, y bienvenida. Interesante y rico, cuando menos, es lo que reflexiones sobre la problemática planteada.

    Se asoma la relatividad de las realidades hispanoamericanas, complejas, semejantes y diferentes. Parece que en Uruguay lo ocurrido con la consolidación del arte contemporáneo es similar al menos a Venezuela, aunque tal vez por otras circunstancias, como las político-económicas que arrancaron desde los años 50. Y personalmente suscribo lo que apuntas acerca de que ya no responde a esas certezas de la modernidad clásica, tema por demás apasionante y sobre lo que hay mucho que decir aun, junto con las alternativas maneras de abordar sus asuntos.

    Sugiero, es más, te solicito, que nos desarrolles más estas observaciones y las coloques como artículo en nuestra Sección, de acuerdo con los requisitos establecidos. Nos aportará enormes consideraciones que nos tocan a todos en nuestras realidades museísticas hispanoamericanas, y de otras latitudes.

    Mil gracias de nuevo por abrir esta rica discusión. Recibe un cordial saludo,

    Fernando Almarza Rísquez
    Editor/Administrador
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